
Jhosman Barbosa
La estupidez de la administración Trump es soportada por el peso de un poder acumulado durante al menos 80 años, pero donde los rezagos frente a China, particularmente en lo económico, la muestran débil, hostil y peligrosa.
Escríbenos: infostrategic-culture.su
Ya desde hace cinco años he escrito sobre un asunto básico: el mundo está en guerra mundial desde 2020 y sólo estamos esperando el calentamiento de una guerra total. Esa es la sensación hoy, que estamos en las barbas del diablo.
Me concentro en tres aspectos que caracterizan a la potencia estadounidense en decadencia bajo la hipótesis de ser ella misma la víctima, causa y consecuencia de su osadía inmeditada, basada en su avidez y la urgencia de proyección de poder, lo que nos puede llevar al desencadenamiento de la guerra total.
Doctrinas políticas excepcionalistas:
Las concepciones imperiales estadounidenses se afincan en su historia heredada de Inglaterra, la 'pérfida Albión' y a veces en la emulación de las formas imperiales romanas.
Desde John O 'Sullivan (Destino manifiesto), pasando por John Quincy Adams (Doctrina Monroe y Doctrina de la fruta madura), el Corolario Roosevelt, las doctrinas de seguridad nacional, como las desarrolladas por Nikolas Spykman (Teoría del Rimland), George Kennan (Doctrina de la contención), John Foster D. (Doctrina de la represalia masiva), Robert McNamara (Doctrina de respuesta flexible), Zbigniew Kazimierz Brzezinski (Teoría del tablero geopolítico) hasta Joseph Biden (orden basado en reglas) y el remasterizado de Donald Trump en su última National Security Strategy, 2025, que se denomina como 'corolario Trump' o de una manera más burda y rocambolesca Doctrina 'Donroe' -como mezcla de Monroe y de Donald- todas se han enfocado en prevalecer, dominar, controlar, vigilar, juzgar, limitar, castigar, premiar -doctrina de garrote y zanahoria o del gran garrote de F. Roosevelt- y tomar lo que considera la élite estadounidense, les pertenece. Todas desde la primera se basan en el excepcionalismo, en el cariz de un pueblo elegido por la providencia.
Esta doctrina de Trump, señala en sus funcionarios como el ministro de guerra Pete Hegseth o su asesor Steven Miller, que la forma de actuar de una potencia es lograr los objetivos mediante la violencia, la fuerza y la intimidación. El secretario de Estado, Marco Rubio, señala que no le importa lo que diga, por ejemplo, Naciones Unidas sobre la inocencia o el secuestro del presidente Nicolás Maduro. Trump ha dicho que se perdió mucho tiempo obedeciendo las normas desarrolladas por la ONU desde 1948.
Esta exclusión agresiva se decantó en invasiones, golpes de Estado, creación de conflictos y enemigos a combatir o para que combatan en nombre de la libertad y la democracia contra los enemigos, siempre necesarios: el contrabando, el nazismo, el comunismo, la insurgencia, el narcotráfico, el terrorismo, el narco terrorismo. Y cada quien puede mezclar con creatividad estas formas anteriores. Puede haber narcos comunistas, etc.
Doctrinas elaboradas desde la raza, la clase, la religión, el género y la concepción del mundo y el éxito, como el W.A.S.P. (White Anglo Saxon Protestant) -blancos, anglosajones y protestantes- definen lo que Donald Trump ha defendido desde su primer mandato y se cristaliza en el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por su sigla en inglés).
La consecuencia de estas doctrinas y teorías aplicadas, que marcaron la hoja de ruta de la potencia norteamericana, acuñaron el odio, la animadversión y la desconfianza de socios y potencias enemigas. ¿Cómo se sienten los países occidentales y socios con las ofensivas de Trump, por ejemplo, sobre Groenlandia o su deslinde o postura ambivalente de la guerra en Ucrania?
Creer demasiado en este excepcionalismo ha llevado a EE.UU. a cometer errores, como la subestimación de Rusia y China o la India. Le ha llevado a entender una suerte de estructuralismo rígido de capas de tierra invariables unas sobre otras; una configuración doctrinal en la cual este W.A.S.P. se constituye en la forma superior de cultura, religión, raza; razón por lo cual es una justicia natural, la posición de fuerza, poder y supremacía de Estados Unidos y por extensión el mundo blanco europeo y sionista; aunque este último se define también excepcionalista y criminal, como se puede apreciar en su expansión del Gran Israel, de la mano de EE.UU.
Lo que han demostrado las culturas rusa, china e india, en verdad milenarias, frente a la estadounidense que se presenta como una advenediza en la historia, es que tienen el germen de la proyección y el desarrollo, del acenso tecnológico educativo y científico técnico, sin traicionar valores o formas de comprender la base social de su simiente y tradiciones.
Chinos y rusos, así como indios, comprenden que para que algo o alguien haga la diferencia, debe sustentarlo en el tiempo y las acciones. Las naciones milenarias observan, sufren, se duelen, pero no olvidan. China no olvida el siglo de la humillación británica, las guerras del opio; India no olvida su vasallaje colonial humillante, la división arbitraria de sus territorios; Rusia no olvida que se le caricaturizó como un chupasangre en el guion de la obra Drácula, lo que devino en culparlo de llevar la peste bubónica a Europa en el siglo XV, ni cada intento de invasión occidental desde el siglo XVIII, por Carlos XII de Suecia y la guerra de Crimea comandada por Inglaterra, la invasión napoleónica, el asedio nazi alemán, ni olvida la Guerra Fría y la humillación a la que fue sometida entre 1989 y 1999 por EE.UU.
Hoy estas culturas milenarias, miran con perplejidad los movimientos agresivos de EE.UU. liderando a occidente hacia el abismo y al parecer, como dice el dicho, adjudicado a Napoleón, deben estar pensando que, 'cuando tu enemigo se está equivocando, no lo distraigas'.
Doctrinas económicas:
Michel Hudson, profesor de Economía en la Universidad de Missouri-Kansas City e investigador del Instituto de Economía Levy del Bard College, invitado en el programa Dialogue Works , al revisar precisamente el colapso estadounidense, señaló que, "Marx no anticipó que el capitalismo industrial se transformaría en una lucha estadounidense por impedir el desarrollo del capitalismo industrial en otros países..."
Esto es la impronta de los comentarios desconcertantes de funcionarios del gobierno estadounidense, como las palabras de Janet Yellen, secretaria del tesoro de la administración Biden, Como señala la nota de DW, revista anti rusa y anti china del día 9 de abril de 2024: "La visita de la secretaria del Tesoro estadounidense a China puso en evidencia, sobre todo, que la globalización económica ha terminado. La política exhortó a sus interlocutores chinos a no seguir inundando el mercado mundial con sus productos. China inunda el mundo con baterías, paneles solares y autos eléctricos a bajos precios, con los que nadie puede competir".
Es interesante que luego del proceso doctrinal económico estadounidense que pasó por: la economía clásica, el mercantilismo, la fisiocracia (en los Estados de tipo agrícola y esclavista), el nacionalismo, industrialismo, keynesianismo, neoliberalismo y financiarización, todos como formas de potenciación y readaptación de las premisas capitalistas, ahora, al ver el éxito de China, Estados Unidos baja la persiana, señala que estamos en el fin de la globalización y que la China comunista afecta al mundo y a EE.UU. por su potencial de producción, que expresa el desarrollo de las fuerzas productivas chinas.
La economía de guerra estadounidense se para sobre la trípode de: dólar global, bases militares - poderío militar y control de las finanzas mediante sistema Swift. Estas palancas ligadas al petróleo y las guerras interminables la pusieron en dos desventajas, una desde 1973, respecto a China, al entregarle la manufactura casi total y otra en 1991, al considerarse el gran hegemón unipolar, ante la disolución de la URSS, como opositor ideológico y militar.
De tal suerte que hoy en día, una China y Rusia silenciosas, lograron ponerse al día en varias fallas, superar a la nación norteamericana y además unirse por la conveniencia de enfrentar a una potencia agresiva en decadencia. Las dos naciones son capitalistas y aunque China actúa de manera comunista de la muralla hacia dentro, es un competidor en toda regla del capitalismo y se ha posicionado como primer y segundo socio de muchas de las economías vasallas y no vasallas de Estados Unidos, incluidas Venezuela y América Latina y el Caribe.
Al día de hoy, es en toda regla una economía de guerra multinivel, que no implica sólo el ejercicio de la fuerza armada sino la intimidación económica agresiva y errática, como lo la dinámica de sanciones tipo arancel, de la cual, su objetivo principal, China salió bien librada. Desde el primer trimestre de 2025, Cathay Bank, efectuó un informe detallado comparando las dos economías. Allí se puede apreciar los retos del gobierno, como el recorte de gastos federales, entre otras formas. Lo cierto es que dos investigadores bursátiles estadounidenses efectuaron un balance de los costos de los aranceles y llegaron a la conclusión de que éstos fueron pagados por los contribuyentes estadounidenses.
Esta maratón de aranceles sin análisis, comprendiendo mal los principios básicos de la economía para juzgar afectaciones en balanzas comerciales, o mostrarse como una forma de poder y músculo financiero, desestimó las potencialidades chinas, básicamente en el dominio de la cadena de suministros global, que China puede diversificar a otros lugares y con precios favorables lo que no compre EE.UU. y a fortalecer el sistema BRICS+ y cuando no, en limitar de manera recíproca exportaciones de elementos de tierras raras.
La estupidez de la administración Trump, es soportada por el peso de un poder acumulado durante al menos 80 años, pero donde los rezagos frente a China, particularmente en lo económico, la muestran débil, hostil y peligrosa.
Doctrina militar como acción comunicacional:
Sumando a las doctrinas políticas y económicas, se encuentra la doctrina militar, como dije, siendo una forma más de demostración de poder y resistencia a la perdida de hegemonía. Así, EE.UU. se muestra en esta faceta particularmente imparable y si bien la apuesta de guerra económica sería otra forma, a la vez sólo encarna una fase anterior al detonante militar total. Las élites estadounidenses y occidentales están dispuestas a llevarnos poco a poco a una guerra total y la 'paciencia estratégica' de China y Rusia, no disuade a un belicista en problemas.
La erosión de la hegemonía es la suma de errores por una falta de lectura realista, no arrogante, no excepcionalista. El derroche de poder, la exaltación de una sociedad y una élite parásita que se volvió consumista y hedonista, detona también élites renovadas que no tienen capacidades intelectuales ni funcionales para llevar al mundo mediante el diálogo, sino que sólo comprenden a todo el mundo en su entorno, como clavos para golpear por el martillo de la excepcionalidad. Europa también se ha sentido y siente así. No hay que olvidar el 'jardín de Borrell'.
El problema de la acción imparable de la élite estadounidense por no perder supremacía, por no comprender que es en verdad incontenible la multipolaridad, es que ha dirigido desde siempre sus fuerzas represivas y aparatos de seguridad sobre sus propios ciudadanos. Asesinó a la mayoría de comunidades indoamericanas de su territorio, persigue y maltrata desde siempre a los afroamericanos y llena el negocio de las cárceles de éstos y de latinos y foráneos. Pero no para ahí. Después del autoatentado a las torres gemelas, el 11 de septiembre de 2001, inició una política de vigilancia completa, que el propio Edward Snowden denunció, en The Guardian, al ver que se vigilaba más a EE.UU. que a Rusia, como potencia enemiga.
Así, su osadía militar, de vigilancia y control se ha desarrollado hacia el interior de la nación, justo en el momento en que ya no tenía competidores a la vista. Esto quiere decir que ha desarrollado un sentido paranoico de la realidad. Esto le ha llevado, de la mano de una pésima y abusiva política migratoria no formalizadora del trabajador, a perseguir de manera atroz a toda la población, hasta verificar, a veces no, el estatus del ciudadano detenido en la calle. El ICE, como ya referí, es el brazo de Trump para el servicio migratorio, pero yo creo que por su crecimiento es algo más: es la quinta columna de Donald Trump y el proyecto neoconservador por contener la podredumbre de sus ciudades y su consumo en las drogas, la pobreza, el desempleo y los auxilios gubernamentales como paliativos para evitar la revolución social, en marcha y sin norte ideológico y político.
Entonces, para cerrar y mostrar la acción militar estadounidense, enlisto: a) crisis interna de tipo germinal de guerra civil, movilizaciones anti ICE en varias ciudades y por los asesinatos, como el de Rene Nicole Good; b) economía estancada que no genera empleo y resentida por las deportaciones y el miedo del migrante a ser deportado; c) secuestro del presidente Nicolás Maduro de Venezuela, en abierta violación del sistema legal internacional; d) secuestro de petroleros de distintas nacionalidades cerca o lejos del área marítima estadounidense, incluido un super carguero con tripulación rusa; e) asesinato de tripulaciones de embarcaciones en el Caribe y el Pacífico, bajo sospecha de tráfico de drogas; f) amenaza de intervención a Cuba, Colombia, Nicaragua y México así como a Groenlandia, quien es de un país socio de la OTAN, Dinamarca; g) venta de armas y militarización de Taiwán; h) amenazas y casi inminente ataque a Irán de la mano de Israel; i) bombardeos y amenaza a Nigeria de más agresiones; j) presiones y combates en Siria por acciones entre kurdos y sirios y k) la continuación de las acciones muy agresivas a Rusia y al presidente Putin, a quien se le atacó con 91 drones una de sus residencias, sin éxito, esto como suma de todas las acciones criminales contra población civil rusa que no es posible que las ejecute Ucrania sin apoyo de vigilancia, inteligencia y reconocimiento ISR estadounidense. Sobre este último punto, Rusia ha respondido con un ataque con un misil balístico intermedio Oreshnik, pero hasta ahora ni Europa ni EE.UU. entienden esto como un mensaje liminal y agresivo o de retaliación rusa por la hostilidad sobre la casa de Putin.
Donald Trump, dice merecer el premio nobel y haber acabado ocho guerras. Este señor llegó a su primer mandato como un outsider anti establishment, pero resultó cooptado por el espíritu neoconservador y belicista y lo peor, le gusta. Le encanta sentirse todopoderoso en medio de su estupidez, su narcisismo y su negación completa de la realidad en donde sólo hace falta decir algo para que sea cierto y en ese sentido, no hay nada que venda más y eclipse, tape otras noticias que una noticia o anuncio de guerra o amenaza.
Por eso sus acciones militares no necesitan ser exitosas, de impacto real devastador. Sólo hace falta sembrar el precedente real para desde allí tener un nicho desde el cual tener noticias frescas que distraigan de: la frustración de no poder obligar o engañar a Rusia en mesas de negociaciones a cuatro bandas; la frustración en la guerra arancelaria con China; la frustración ante la debacle del G7 frente al BRICS+; la mentira de sus ocho guerras terminadas; la frustración de su economía con 38 billones de deuda y un pago de intereses de 2 mil millones de dólares diarios, en parte a su competidor mayor: a China. También, para distraer de la crisis interna y el caso Epstein que le persigue. También quiere aumentar el gasto militar para 2026 en un 50%, o sea, ¡500 mil millones de dólares!
Esto no niega que haya un primer impacto de sus agresiones, pero es mayor lo que saca de la cuota comunicacional. Como señalé en un artículo pasado, la velocidad de la información hace necesario mantener picos de atención del público con base en más y morbosas o descabelladas noticias. Un día luego de secuestrar a Maduro, no ha parado de amenazar, retar, retener y especular sobre todo lo que ya ha hecho y hará. Mucho de esto es improbable, al menos en el corto plazo, pero Trump es experto en la fantasía de la mentira. Su equipo de gobierno lo secunda en la apuesta.
Lo peligroso, el error letal de esta apuesta militar-comunicacional, es que la escalada ficcional de la comunicación se encuentre con el realismo de las situaciones concretas en el terreno y la 'paciencia estratégica' de las potencias competidoras se vea acorralada y forzada a actuar.
De esta forma, Estados Unidos luce imparable. Tiene el poder para golpear a ejércitos chicos, como matón de vecindario se impone y ello lo amplifica en el megáfono de la comunicación y esto tiene el perverso efecto de que llegue creerse a sí mismo omnipotente. La suma de osadías, traiciones y alevosías es correspondida por una suma de errores que tiene efecto en turbulencias políticas, económicas y civilizacionales. Así, salvo que no se logre provocar el fin de la 'paciencia estratégica' de Rusia y China, los Estados Unidos van cavando su propia tumba como potencia, en una mezcla de osadía, estupidez y yerros. Las potencias observan, el mundo sufre los estertores de la muerte del dominio estadounidense. Vivimos sin duda una coyuntura aciaga.
* Les invito a revisar los siguientes artículos de mi autoría derivados de análisis detenidos y revisión histórica de los acontecimientos que nos tienen en la inflexión grave a puertas de una guerra total.
- 16 de diciembre de 2021 EE.UU. - OTAN vs Federación de Rusia: Entre contradicciones antagónicas y no antagónicas (parte 1)
- 19 de diciembre de 2021 EE.UU. - OTAN vs Federación Rusa: Entre contradicciones antagónicas y no antagónicas (Segunda parte)
- 21 de diciembre de 2021 EE.UU. - OTAN vs Federación de Rusia: Entre contradicciones antagónicas y no antagónicas (tercera y última parte)
- 1 de mayo de 2024 ¿Habrá choque civilizatorio como choque militar en modo guerra global?
- 24 de junio de 2024, Escenarios de la guerra total ¿Es posible la neutralidad?
- 28 de julio de 2024, Escenarios de la guerra total ¿Cómo se comportará América Latina y el Caribe?
- 7 de enero de 2025 Sin guerra nuclear, ¿para qué la paz, en el actual malestar de la incultura?
- 27 de febrero de 2025, Apuntes de una guerra intra clasista: hacia una nueva arquitectura de diálogo y seguridad global
- 24 de marzo de 2025 Los próximos cien años sin conflictos globales: ¿mediante la guerra?