La derrota mayúscula del presidente Noboa en las últimas elecciones es un golpe que lo remueve todo. Se confirma la oposición del país a las medidas neoliberales implementadas a costa de la degradación catastrófica de la salud, la educación, la seguridad y el desempleo. Sin embargo no se ve al gobierno decidido a cambiar el rumbo.
Por otra parte la unidad de la reacción ciudadana con el voto negativo, no está asentada en un programa determinado, como tampoco está asegurada por una organización nacional estructurada.