
Alastair Crooke
Una caída del mercado en EE. UU. -agravada por una crisis energética- podría suponer un desastre para las esperanzas de Trump de cara a las elecciones de mitad de legislatura.
Escríbenos: infostrategic-culture.su
Cuando la Armada de EE. UU., en coordinación con Catar y Omán, intentó hacer pasar a escondidas un convoy de cuatro buques por el estrecho de Ormuz, a través de aguas omaníes, el martes por la noche -en lugar de seguir la ruta oficialmente autorizada por Irán-, es posible que Trump imaginara (o le dijeran) que, con el funeral multitudinario del difunto líder supremo Alí Jamenei en marcha, Irán no reaccionaría mientras la Armada de EE. UU. intentaba abrir por la fuerza un corredor estadounidense. Sin embargo, Trump malinterpretó la pulla iraní: Ormuz es su "arma atómica". Irán no renunciará a ella.
Trump insiste -en clara contradicción con los términos establecidos en el párrafo quinto del memorando de entendimiento- en que Irán no tiene derecho a interferir con ningún buque que intente transitar por el estrecho de Ormuz.
No obstante, Irán está actuando dentro de los términos del marco de desescalada acordado y ha advertido en repetidas ocasiones de que atacaría a cualquier buque que eludiera el mecanismo de control iraní.
Irán respondió directamente al desafío de Trump al control iraní del estrecho atacando dos buques con misiles y un tercero con un dron armado. Un cuarto petrolero de propiedad qatarí, cargado de gas natural licuado, fue incendiado, lo que obligó a su tripulación a abandonar el buque siniestrado.
Estas represalias iraníes provocaron que Trump ordenara ataques aéreos estadounidenses contra objetivos iraníes; que reimpusiera sanciones a las exportaciones de petróleo de la República Islámica; y que revocara el marco del memorando de entendimiento que había firmado con lo que él denominó la "escoria iraní", poniendo así fin al alto el fuego. "Les dimos duro anoche", declaró Trump en la cumbre de la OTAN en Ankara. "Probablemente les daremos duro de nuevo esta noche".
Trump volvió a atacar a Irán el miércoles por la noche, a pesar de que Irán no había atacado a ningún otro buque que intentara eludir el corredor iraní. En respuesta, Irán lanzó misiles balísticos y drones contra bases estadounidenses en Kuwait, Baréin, los Emiratos Árabes Unidos y la base aérea de Muwaffaq Al-Salti en Jordania.
El vicepresidente Vance le está diciendo a Irán: "Si intentáis cerrar el estrecho de Ormuz, el ejército estadounidense responderá. Así de sencillo" -es decir, o Irán mantiene el estrecho totalmente abierto a todos, o EE. UU. seguirá atacándolo, como hizo el martes por la noche.
Irán insiste en que es EE. UU. quien ha violado el memorando de entendimiento y (a través del portavoz de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní) advierte de que nuevos ataques de EE. UU. contra Irán serán respondidos con una ofensiva sorpresa integral y sin cuartel por parte de Irán -y, potencialmente, también con otras opciones, como la retirada iraní del TNP, el cambio de la doctrina nuclear del país y el cierre del estrecho de Bab al-Mandab, además del estrecho de Ormuz.
Así pues, el vicepresidente Vance afirma que, si Irán restringe el paso por el estrecho de Ormuz (es decir, si lo mantiene abierto a los buques de los Estados amigos), EE. UU. intensificará la respuesta. E Irán responde a esta amenaza advirtiendo de que intensificará la respuesta militar -dos ataques por cada ataque estadounidense- y de que también podría recurrir a nuevas doctrinas de guerra.
En esencia, Trump ha caído en una trampa de escalada, aparentemente en parte por el resentimiento que le provocan sus caídas en las encuestas nacionales. Sin embargo, se metió directamente en esta situación al intentar "hacerse el listo" durante los "preparativos" del funeral de Jamenei con el fin de conseguir una "victoria rápida".
¿Cuánto durará este episodio de escalada ? Sin duda, no conducirá a la apertura del estrecho, ni supondrá el retorno al status quo ante que precedió a la guerra. Mientras Irán mantenga su capacidad para ejercer control sobre Ormuz, no hay motivos para suponer que la situación volverá a ser como era.
Por el contrario, y lo más probable es que la crisis acelere el inicio de una inminente crisis económica mundial que podría prolongarse hasta que el sufrimiento económico se agudice, a medida que continúe la reducción de las reservas de crudo de baja calidad y se hagan visibles los efectos sobre la economía real en Occidente.
Dada la escasez de municiones y la reducción de los recursos aéreos en Oriente Medio que ya se está produciendo, es probable que Trump carezca de los medios necesarios para lanzarse de lleno a una "Guerra de Irán 3.0".
Por lo tanto, el calendario de esta nueva ronda de represalias de baja intensidad vendrá dictado probablemente por las existencias de las refinerías en EE. UU.; pero también por la magnitud del "daño" que está sufriendo Trump en su propio país, en el contexto de sus perspectivas políticas en declive, así como por su aversión a cualquier humillación personal.
¿En qué momento se torció todo ? Es posible que el quid de la cuestión se remonte al momento en que el nuevo líder supremo de Irán, Sayyed Mojtaba, emitiera su comunicado en el que afirmaba que había mantenido una opinión diferente a la del equipo negociador sobre el memorando de entendimiento, pero que había accedido a seguir adelante con él tras recibir la garantía del presidente iraní de que velaría por los principios fundamentales de Irán en lo que respecta a las relaciones con EE. UU. y los tendría en cuenta.
La declaración del líder supremo Mujtaba Jamenei dejó claro tanto a EE. UU. como a los negociadores iraníes que la aprobación del memorando de entendimiento por parte de Irán no era un mandato en blanco, sino que estaba estrechamente vinculada a los diez principios enunciados originalmente por el nuevo líder supremo.
En algún momento, los dirigentes iraníes aparentemente llegaron a la conclusión de que EE. UU. estaba engañando a Irán; que el memorando de entendimiento era un engaño -
y que la totalidad de los acontecimientos desde el anuncio del memorando de entendimiento reflejaban una estrategia estadounidense basada en la idea de que, en la ronda anterior de la guerra contra Irán -[en la que EE. UU. e Israel] no lograron sus objetivos-, era necesario detener el enfrentamiento, aunque fuera temporalmente, para reorganizarse y prepararse "más a fondo" para una nueva ronda cuando surgieran las condiciones adecuadas.
Esto llevó a Irán a reconsiderar que los frentes de Ormuz y el Líbano constituían la palanca vital para embarcarse en una nueva guerra, mientras Occidente intensifica la presión como estrategia de contención -mientras EE. UU. e Israel se preparan para la próxima ronda de la guerra-.
La estrategia provisional de EE. UU. no supone ningún cambio en los objetivos estadounidense-israelíes, sino más bien un ajuste de sus mecanismos operativos para dar cabida a ciertas concesiones que Washington considera necesarias (es decir, una colaboración más estrecha con Turquía y, a través de Erdogan, con Jolani en Siria) con el fin de reorganizar el panorama libanés y, a continuación, "evaluar cómo están las cartas", tal y como señaló Vance.
No es seguro que esta nueva política estadounidense vaya a funcionar. El mundo está cambiando rápidamente. El esperado triunfo de Israel en Oriente Medio ha acabado en fracaso. La estratagema de Trump de un memorando de entendimiento para abrir el estrecho de Ormuz probablemente también fracasará.
La guerra relacionada contra Rusia y el asedio a China también están flaqueando, y el control de Israel sobre EE. UU. (hasta ahora inexpugnable) también está en entredicho.
Un destacado demócrata estadounidense, Rahm Emanuel, y posible candidato presidencial demócrata para 2028, habló ayer en Israel; advirtió sin rodeos que Israel
ha perdido el apoyo del mundo, se ha convertido en un "paria regional" [y que su] alianza con EE. UU. se encuentra "en una encrucijada"".
Y, por último, ahora se puede observar a un "cisne negro" nadando en aguas cada vez más iluminadas por el sol: Eric Katz, en un artículo publicado en Notus, escribe que
un borrador de informe del Departamento del Tesoro de EE. UU. advertirá de los riesgos que plantea el mercado de la inteligencia artificial, comparando aspectos clave del mismo con la burbuja puntocom que trastornó la economía estadounidense cuando estalló a principios de la década de 2000.
Los analistas del Tesoro escribieron:
Los analistas de carrera del Tesoro han constatado que las empresas de IA están más arraigadas en la economía estadounidense que sus predecesoras de la era puntocom y suponen un riesgo significativo para todo el sistema si cambian las condiciones financieras, no se alcanzan los objetivos de productividad o diversos cuellos de botella frenan el crecimiento.Una recesión en el mercado de la IA provocaría una onda expansiva en todo el ecosistema económico.
Una caída del mercado en EE. UU. -agravada por una crisis energética- podría suponer un desastre para las esperanzas de Trump de cara a las elecciones de mitad de legislatura.
Traducción: Observatorio de trabajador@s en lucha