Tras la final contra España se instaló una controversia tan visceral como todo lo que dejó el Mundial. ¿En cuánto nos parecemos al Presidente ?
« Tener a un presidente como Milei apoyando un genocidio y estando orgulloso de ello, y figuras como Netanyahu, Ben-Gvir, apuntando a Argentina como una representación de ellos, ha traído un peso extra al partido que no pertenece al fútbol, pero está en el ambiente. No creo que sea justo, porque hay mucha gente en Argentina que no apoya a Milei, igual que hay mucha gente en Estados Unidos que no apoya a Trump. Pero es verdad que cuando el Presidente apoya tan abiertamente a un criminal de guerra como Netanyahu, quieres apoyar al otro equipo ».
Las palabras de Javier Bardem, una de las celebridades enfocadas por la transmisión oficial de la final del Mundo, sintetizan parte del debate que terminó dejando instalado esta competencia. Y que, como todo alrededor del Mundial, se expande de un modo apasionado y visceral, definitivamente mucho más allá del fútbol.
Antes, el actor afroamericano estadounidense Samuel Jackson había apuntado directo al ser nacional, sin distinción entre representante y representados :
« Querida gente negra : por favor, no alienten ni apoyen a Argentina para ganar la Copa Mundial de la FIFA. Argentina ha sido históricamente uno de los países más racistas del mundo, si no el más racista ».
Las declaraciones de famosos no son expresiones aisladas : se dan en un contexto en que las redes se inundan de comentarios acusatorios alrededor de la identidad argentina. Según estas expresiones, lejos de representar la garra, el juego en equipo y el deseo de superación que en estas tierras se leyó con orgullo, la actuación del Seleccionado habría demostrado que somos « los que tienen el partido arreglado », « los que juegan sucio », « los que no saben perder ».
Y, en un continuo de sentido, surge una suerte de civilización o barbarie, en la que el rival español encarnaría el multiculturalismo y el respeto a las diferencias. Y la Argentina algo de lo que habría gritado Dani Olmo (la escena no está confirmada y ha abierto una investigación de la FIFA) en la pelea que coronó al partido, provocando la reacción del Ratón Ayala : « Simios de mierda ».
Para complejizar las cosas, se trata, por cierto, de un calificativo similar al que Milei usa para referirse a sus adversarios políticos, junto a otras violencias como « termos mononeuronales ».
¿Es Argentina « el país más racista del mundo » ?
¿Desde los países centrales hay un sesgo supremacista cuando se mira a este lejano país del sur, o al menos de desconocimiento ? ¿Cuánto del « ser argentino » hay en los dichos y hechos racistas de ese Presidente al que votó una mayoría, sin que les haya mentido sobre ese pensamiento ? ¿Y cuánto de hipocresía al celebrar la multiculturalidad con niñitos de todos los colores en los shows adosados al juego, y al mismo tiempo darle centralidad al presidente del país anfitrión, el mismo que bombardea escuelas y hospitales pediátricos mientras reclama el Nobel de la Paz ?
Magnitudes del racismo
Laura Efron, doctora en Estudios Africanos por la Universidad de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, suma otras preguntas : ¿Cómo medimos los niveles de desprecio racial ? ¿Qué hace que un país sea más racista que otro ? ¿Argentina sería 'la más racista' porque en su plantel no hay afrodescendientes ? Y en términos de nuestras concepciones de la negritud, los chicos que están en ese plantel, si no fuesen millonarios y no perteneciesen a la Selección, ¿no serían 'los negros' ? ».
La también profesora de Historia de Asia y África en la Universidad de Quilmes y de Historia de la Colonización y Descolonización en la UBA acerca algunas respuestas : observa, por un lado, que formar parte como Bellingham o Mbappé de selecciones europeas, no las hace « mens racistas ». Y que, por el contrario, son los resabios de las lógicas del imperio los que hacen que esas sociedades muestren diversidades raciales en sus selecciones. [1]
Advierte también que es un hecho demostrado que Argentina es racista. « El hecho de que nos llame la atención nos da la pauta de que nos creímos la narrativa dominante de ser un país compuesto por los inmigrantes europeos. Fue una narrativa muy exitosa, pero Argentina tiene población afrodescendiente desde el periodo colonial. Se creyó que fue borrada a partir de las Guerras de Independencia [contra España], y no es real. Fue un proceso de invisibilización y de borramiento de sus memorias muy grande, en pos de construir esta narrativa nacional », repasa.
La respuesta de Efron es contundente : sí, Argentina es un país racista, con un racismo distinto al de las grandes metrópolis o al de Brasil, por ejemplo, donde la población afrobrasileña tiene una preponderancia mayor. Y no, no somos los más racistas. Somos parte de un mundo erigido sobre bases racistas.
Identidades en lucha
La socióloga y ensayista María Pía López -autora junto a Liliana Herrero del reciente Desandar los días. Correspondencias y conjuros, un intercambio que va al fondo de la identidad argentina y la resistencia frente al gobierno actual- coincide con esta descripción de un racismo clasista :
« El racismo en Argentina no tuvo la forma del apartheid o de la segregación racial, tiene otros atributos y está absolutamente atravesado por el clasismo. Es decir, lo que aparece como racismo dominante en Argentina tiene que ver con el enjuiciamiento hacia los sectores populares y plebeyos : el cabecita negra, el marrón. Es un desprecio hacia la base, hacia la nación plebeya, la nación popular », describe.
Pero también pide separar los tantos, no caer en una sinonimia entre gobierno y pueblo, o entre gobierno e identidad : « Cuando se analiza a la Argentina por lo que hace y dice Javier Milei, me parece que se está borrando una pluralidad constitutiva que al mismo tiempo es un estado de lucha, de confrontación : es una pelea », advierte.
« Siempre está la pugna por cuáles son los rasgos que se seleccionan, se eligen para conformar una identidad nacional. Es lo que Raymond Williams llamaba 'tradición selectiva', la identidad como el proceso de esas confrontaciones », explica.
« Claro que este es un gobierno explícitamente xenófobo y ha sido un gobierno electo, por una mayoría circunstancial. Pero eso no quiere decir que su pensamiento exprese al del pueblo todo. Gran parte de este pueblo defiende un proyecto de país absolutamente distinto. Lo que nos gustaría que sea y que se llame Argentina no es lo que proclama Milei, es todo lo contrario. Nuestra identidad está en pugna y en lucha. Entender que Argentina es lo que expresa Milei, es excesivamente reduccionista ».
Karina Micheletto* para Página 12.
Página 12. Buenos Aires, 22 de julio de 2026
*Karina Micheletto es periodista y crítica musical argentina en Página/12 y Radio del Plata. Radio Madre y Radio argentina. Twiter :@kmicheletto. Sur Facebook.
El Correo de la Diáspora. París, 22 de julio de 2026.
Notes
[1] Nota de El Correo : En Argentina, hubo un 'pogromo' contra todos los extranjeros en general (y en especial contra los judíos, en la llamada « caza del ruso », gentilicio con el que aún hoy se identifica a los judíos en el país porque eran inmigrantes anarquista que venían de Rusia) organizada por la ultraderechista Liga Patriótica Argentina durante la Semana Trágica que fue una masacre impulsado por la intransigencia patronal y de la FORA del V Congreso de tendencia anarquista, así como el accionar violento de rompehuelgas, hasta que se desató una represión abierta por grupos parapoliciales amparados por el gobierno, la policía y el Ejército, asesinando, deteniendo y torturando a miles de personas, mientras la población respondía con una pueblada generalizada.